viernes 6 de noviembre de 2009

RADIO CEPA

RADIO ON-LINE
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Esta es la nueva radio on-line -llamada finalmente Radio Cepa- que hemos creado en mi centro de trabajo, el Centro de Personas Adultas de Santander. Se trata de un proyecto desarrollado por un Grupo de Trabajo que integran profesores del CEPA y que coordino yo. Espero que os guste.



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Si en la ventana de arriba no carga la primera sesión del programa, entrad en:
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http://www.goear.com/listen/2a5bd4c/RADIO_CEPA_Primera_emisión-cepa

lunes 26 de octubre de 2009

COLUMNA 63

COLUMNA
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He aquí la columna que me publicaron la semana pasada, sobre un tipo de gripe muy peculiar...
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La gripe F

Hay una nueva gripe en la ciudad, una gripe de la que tal vez no se hagan eco los medios de comunicación. Hablo desde la experiencia del que la ha padecido. Pero no se alarmen, es una gripe inofensiva, creo. El caso es que llevo unos días encontrándome mal, bastante mal. Pensé en la Gripe A, algo inevitable dada la alarma levantada por la televisión.
Alarmado, comparé los síntomas que he padecido con los que provoca la célebre Gripe A y nada, no coinciden. Estos síntomas son, en líneas generales los siguientes: primeramente dolor en la garganta seguido de dos días de mucosidad y congestión nasal, todo ello aderezado con cierto dolor en los ojos y varios días de fiebre no muy alta. Durante ese periodo reconozco que me acojoné. Tengo la Gripe A, pensé. Pero no. Lo he descartado por completo. Es que no doy una; uno ya no coge ni siquiera una gripe famosa. De todos modos no me acabo de enterar de qué demonios es eso de la gripe A.
Pero el otro día, haciendo uso del funicular del Río de la Pila de Santander, escuché a dos mujeres hablar. Una de ellas le describía a la otra sus malestares; eran los mismos que los míos. Por otro lado, varios conocidos míos –usuarios asiduos del funicular- me describieron molestias similares. Tras darle muchas vueltas al tema llegué a la conclusión de que he padecido un tipo de gripe singular, aún no catalogada, que las potencias internacionales han pasado por alto y que tal vez haya producido más muertos que la gripe estacionaria, quién sabe; una pandemia que yo he dado en denominar gripe F, es decir: la gripe contagiada en el funicular de Santander.
Todo santanderino ya conoce el funicular –también llamado ascensor- en cuestión. El cacharro es una mezcla de urna gigante, solarium desmontable y cámara de vacío en el que caben unas 20 personas apretujadas. Los días calurosos y soleados se convierte en una sauna móvil y los días otoñales de insistente lluvia en un acuario humano. Por no mencionar la posibilidad de quedarte atrapado en su interior. Un lugar ideal para contagiarse de cualquiera enfermedad vírica, en especial de la gripe F.
Qué triste es tener que conformarse con una gripe doméstica, comarcal, -intuyo que incluso vecinal- como la gripe F. Por suerte creo que ya estoy recuperado.
Aprovecho para lanzar desde aquí una súplica a todos aquellos que crean estar contagiados por la temible Gripe A para que no peten el funicular.

sábado 10 de octubre de 2009

COLUMNA 62

COLUMNA
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Hoy me publican esta columna sobre un amigo que no se llama Andrés...
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Andrés
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Paseo con mi amigo Andrés por la playa; la playa siempre es fascinante, a cualquier época del año. Andrés estudió conmigo en la universidad. Es, por lo tanto, licenciado, pero no ha encontrado aún trabajo estable, ni siquiera algo relacionado con sus estudios, cosa que le desespera.
Andrés está cansado de trabajos esporádicos que no le gustan. Actualmente trabaja en un quiosco. Hoy le encuentro tranquilo y afable aunque un poco desbarajustado.
Andrés es de una lucidez asombrosa. Nos descalzamos, remangándonos las perneras de los pantalones para sumergimos en el mar hasta las rodillas e iniciar así un largo paseo, junto al tranquilo océano. Mi amigo Andrés es el pesimismo analítico y apenado. Más lírico que firme. Más épico que estoico. Le conozco tan bien…
Hoy Andrés se ha puesto melancólico. «¿Te acuerdas?» -me dice- «cuando éramos felices comiendo un simple bocadillo de Nocilla ahí en la orilla» Yo asiento y él sigue hablándome: «Cuando las tardes de verano duraban una eternidad, cuando esperábamos durante horas, ansiosos y felices, haciendo la digestión para poder bañarnos» No le contesto. No le digo nada pero, claro que me acuerdo, Andrés. Tanto como tú. Los veranos me enfrentan cada vez más a lo que fui.
Andrés, en su conversación, me repite cosas que ya me ha dicho en otras ocasiones. Esto me pasa con casi todos los amigos que se ponen melancólicos. La melancolía implica repetición, insistencia, reanudación. Llega un momento en que los amigos te repiten las cosas porque quizá ya no tengan nada nuevo que decirte. Me desconcierta siempre, ignoro por qué, la melancolía en los amigos.
La playa está tendida y entregada. Es nuestra. (Más bien, fue nuestra) Hay un agasajo del agua en nuestros pies, luz ya otoñal que es lo que nos lleva y nos trae del presente al pasado, del pasado al presente. Hemos llegado ya a un extremo de la playa. Nos detenemos ante un inmenso acantilado. Andrés ha enmudecido como si el hecho de que tocara dar la vuelta implicara callarse y tras un largo rato me dice: «¿Recuerdas lo mucho que duraban los días de verano de la infancia?»
Sin duda, Andrés ha hecho de la melancolía una gran orfebrería. Damos media vuelta y comenzamos a desandar el camino recorrido. Él dirige su mirada al horizonte y musita, casi para sí: «Lo echo mucho de menos, tío… cuando todo me llenaba, cuando no tenía preocupaciones, cuando era, cuando era… putamente feliz»

martes 6 de octubre de 2009

CITA 8

FRANCISCO UMBRAL
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"Dice José Pla que las revoluciones no valen para nada. Las contrarrevoluciones tampoco. Todos sabemos -bueno, unos cuantos- dónde está el bien, la justicia, la paz, al menos a niveles generales y cívicos. (El estercolero individual ya es otra cosa.) Pero casi nadie lucha por lograr eso, y de ese casi nadie, hay que descontar otro casi nadie que no acierta nunca, que lucha mal. Queda un mínimo de hombres certeros, siempre interferidosp or los torpes o los asesinos congénitos. Qué asco"
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En "Diario de un escritor burgués", Ediciones Destino. Colección Áncora y Delfín, Vol. 534.

martes 29 de septiembre de 2009

COLUMNA 61

COLUMNA
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Hoy me publican en "El Mundo Cantabria" esta columna. Trata sobre el final oficial de los veranos.
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Fin de verano
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Escribo estas palabras el 24 de septiembre. Oficialmente ya no es verano. Sin embargo ayer hizo un día espléndido. Fui a la playa y me bañé; había poca gente, un viento cálido y media docena de fly-surfers, que para el que no lo sepa le diré que es una especie de mezcla entre Windsurf, Snowboard y cometas de potencia. Iban de un extremo al otro de la playa a gran velocidad, como cabezales de impresora enloquecidos. Parecían querer escribir algo en las olas… Me bañé sin intentar esquivarles.
Tengo amigos que el 1 de septiembre, haga o no buen tiempo, dejan de acudir a la playa. Todos sus veranos son así; sistemáticamente cambian de chip y se despiden de la playa hasta el 21 de Junio del siguiente año. Me he dado cuenta de que muchas personas viven, felices, distribuyendo en cajas separadas su tiempo: la caja de Navidad, la caja de Semana Santa, la gran caja del verano… Bien sea por exigencias laborales, familiares o lúdicas pero su vida termina por compartimentarse en una sucesión de cajas, que a mí se me asemeja más a una larga sucesión de pequeñas tumbas.
Quizá de esa manera se organicen más su vida y todo les resulte más fácil. En mi caso no. Prefiero la desorganización, vivir en la medida de lo posible, sin reloj, sin calendarios ni flexómetros.
Y me doy cuenta, ahora mismo, que nunca, hasta ahora, he escrito de eso, de lo nocivo que resulta ordenar más de la cuenta nuestras horas y días. Porque entre otras cosas hay días que son horas, horas que son días y meses que son años.
Para mí puede ser verano en noviembre e invierno en julio. Como digo, nunca he escrito de eso, y, sin embargo desde siempre hubo un caótico obstinado diluido en mi sangre, que es lo que –creo– me ha dado la creatividad.
Basta con alterar los horarios, las costumbres, aunque sea por unas semanas, para que veamos la vida de otro modo. Todo eso enriquece. Ayuda a vivir. Uno saca de sí un yo ignorado. Siempre me han fascinado esos brincos fuera de la agenda.
Y ahora, de pronto, no sé por qué, me viene la tentación boba y sofocante de adentrarme más y más en el torbellino vertiginoso del verano que se ha ido, al igual que ayer, cuando, sumergido en el mar me puse a hacer la plancha extendiendo al máximo brazos y piernas, y me sentí tentado a dejarme llevar y adentrarme –bajo un agradable sentimiento de fusión con el universo- en el océano hasta desaparecer, mecido dulcemente por la marea.

domingo 20 de septiembre de 2009

COLUMNA 60

COLUMNA
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El miércoles pasado, creo, se publicó esta columna mía en "El Mundo-Cantabria" sobre la sede Eureka y uno de sus servicios más interesantes: el eurodesk.
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Eurodesk cántabro
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Hace una semana que se inauguró Eureka, un centro cultural europeo abierto a todos los ciudadanos, en especial a los jóvenes europeos, y gestionado por la Asociación Cantabria@Europa.
Antes, un joven cántabro que quería iniciar un viaje u obtener información sobre determinadas ofertas educativas y becas en Europa debía recorrer un sinfín de oficinas y entrar en un montón de desconcertantes páginas web que en muchas ocasiones terminaban por desanimar al interesado.
Ahora, con la aparición de Eureka los jóvenes cántabros se ahorrarán muchos trámites ya que aquí hallarán todo tipo de información; técnicas para comprar billetes de avión baratos, consejos para recorrer una gran ciudad, descuentos para jóvenes, talleres sobre otros países así como guías, mapas, folletos turísticos y una amplia colección de revistas sobre arte, literatura y música de diferentes lugares europeos.
Pero uno de los servicios más sorprendentes es Eurodesk, una intranet que seguro que muchos de ustedes desconocen. Se trata de un servicio independiente de orientación y asesoría sobre temas europeos para jóvenes que conecta a 800 técnicos de juventud de 31 países a través de Internet. Estos especialistas canalizan consultas sobre becas, periodos de voluntariado en otros países, cursos, alojamiento de viajes o transportes. Las respuestas se publican en diversos foros, pudiendo así responder al solicitante en un breve espacio de tiempo.
En el foro público encontramos casos curiosos: desde Malta llega a la red Eurodesk una petición de información sobre cursos de payaso en Europa y le responden de 12 países distintos, entre ellos Polonia, desde donde le indican que no disponen de escuela de payasos pero sí de una escuela nacional de artes circenses; un esloveno pregunta por ofertas de trabajo como testeador de videojuegos y un Eurodesk italiano le informa de que acaban de recibir una oferta desde Polonia; desde Grecia una chica que quiere mejorar su español pregunta por ofertas de empleo en España. Una de las respuestas, que procede de Cartagena -donde Eurodesk lo gestiona la Asociación de Jóvenes Empresarios- notifica que una empresa que se ha interesado por ella…
Para los que quieran irse de Erasmus, hacer un viaje o liarse la manta a la cabeza y largarse a otro país en busca de una nueva vida les aconsejo que acudan a Eureka (calle San Simón de Santander) y conozcan esta red de información.

sábado 19 de septiembre de 2009

CONCENTRACIÓN

CONCENTRACIÓN DE BESOS
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Chavales y chavalas del mundo, el próximo 21 de septiembre, lunes, a las 20:00 h, nos reuniremos entre los escombros de la beirutiana Calle del Sol para recibir el otoño besándonos. No hay mejor manera de combatir el frio y la lluvia que con un beso, de forma espontánea y efímera. Porque todo en este mundo tiene solución y comienza con un beso. Se admitirán, por supuesto, otras muchas muestras de afecto.
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